¿Cuál es el modelo?

4/05/2017
Pablo Lucio Paredes

Muchos en el país (¿muchos? ¿o la mayoría simplemente va por el camino, sin analizar en exceso?) se preguntan hacia dónde nos lleva este modelo, y dudan, porque no entienden cuál es ese modelo. ¿Es el venezolano-cubano? ¿El socialdemócrata del norte de Europa? ¿O simplemente un populismo derrochador y ambicioso de poder?

¿Venezolano-cubano? ...así debe llamarse el modelo chavista, porque en Venezuela no hay simplemente una crisis económica producto de un mal manejo financiero, sino que la sociedad está sufriendo los estragos y golpes del sendero que les lleva hacia el fracasado comunismo cubano; una economía de libertad y mercado se fractura en ese sendero, allá no hay solo un problema económico, sino un profundo rompimiento de la estructura social... Sinceramente, no creo que este sea el modelo que Alianza PAIS tiene en mente, aunque siempre existe en los socialistas una romántica añoranza del paraíso perdido, del buen salvaje, del retorno a la igualdad básica (igualdad que nunca se aplica a los líderes y sus secuaces). En general, no creo que sean comunistas y no creo, además, que la sociedad ecuatoriana aceptaría replicar ese modelo. Pero sin duda quieren copiar algunas facetas de ese enfoque fracasado: las milicias armadas, la renovación ilimitada del poder, el enorme Gobierno, etc… En sí mismo, ya es extremadamente peligroso.

¿Socialdemócrata? Creo que este es más bien el imaginario del Gobierno, y siempre lo es para mucha gente, con cierta razón porque en esos países se vive muy bien y con paz social (en parte derivada de que no hay demasiadas brechas sociales). Querer aplicar eso al Ecuador de hoy, como creo que se intenta, “solo adolece de un pequeño problema”: se cree que esos países son lo que son porque redistribuyen la riqueza, cuando la verdad es radicalmente diferente, han llegado donde están porque tienen una altísima productividad que les permite redistribuir más. Son países profundamente abiertos al mundo, a la competencia, al trabajo y ahorro, con una vibrante sociedad civil, y si bien el Estado se ha vuelto grande e intervencionista no asfixia el empuje económico (e incluso están de vuelta de muchos excesos cometidos). En muchísimos aspectos exactamente lo contrario de la visión de AP. Y todo por ese “pequeño problema”: allá sí entienden que para redistribuir hay que ser económicamente exitosos, porque no se puede redistribuir lo que no se genera; acá se ha redistribuido el espejismo petrolero y ahora el peligroso endeudamiento. Están equivocados de modelo.

¿El populismo sin límites en su ambición? Ciertamente también, si entendemos el populismo como el sistema que elimina cualquier otro poder en la sociedad (en lugar de apoyar una fuerte sociedad civil), y hace un llamado con dádivas al pueblo (populismo) para convertirlo en el sujeto sumiso que sustenta la necesidad de perpetuarse en el poder.

¿Cuál es entonces el modelo? Una mezcla híbrida de ciertos aspectos del venezolano-cubano, de mucha socialdemocracia mal entendida (solo se toma el aspecto “agradable” de la redistribución, no el núcleo duro de la generación) y el populismo básico. Terminado el espejismo, este modelo requiere de muy serios ajustes. (O)

*Este artículo fue originalmente publicado en el díario El Universo

Últimas Opinones
Religión con infiernos terrenales

5/04/2018
Franklin Lopez Buenaño 
hace un repaso del legao del Socialismo en el mundo, de sus líderes y de las consecuencias de sus intenciones -aparentemente- nobles, que resultan lo opuesto de lo prosperidad.

Una deflación conveniente

Muchos analistas consideran que la deflación es perjudicial.

Consecuencias del salario mínimo

Carlos Cobo Marengo comenta que una de las falacias más grandes de la economía es el mito mal contado de que las leyes del salari mínimo se crean para proteger y ayudar a los trabajadores del da{o que pueden causar los bajos salarios del mercado, vendiendo la necesidad.

¿Qué futuro nos espera?

Guillermo Arosemena propone que cada uno de los ecuatorianos debería preguntarse si quiere que el país sea diferente sin necesariamente recurrir a su pasado.