Los empresarios y la pastilla del día después

Carlos Cobo (*) 

20/03/2019

Hace pocos días se viralizó en redes sociales la negativa de algunas farmacias del país de vender la pastilla del día después, las razones de esta decisión por parte de las farmacéuticas no son del todo claras. Sin embargo, hay quienes alegan que estas son puramente religiosas, las reacciones a favor y en contra de estas decisiones no se hicieron esperar.

Quienes argumentan a favor de esta postura prohibitiva mencionan que cada farmacia tiene libertad empresarial y está en su derecho de vender lo que considere conveniente, y si por razones ya sea económicas, morales o filosóficas no desean vender algún producto o medicamento especifico no pueden ser obligadas a hacerlo.

Mientras que quienes critican la negativa, consideran que se está privando a las mujeres su derecho a la salud por no permitirles la anticoncepción oral y que esta no es una pastilla abortiva, lo cual evidencia es una desinformación de quienes están en contra de ella, juzgando de manera errónea a las mujeres que desean comprarla. Ante esto muchas organizaciones e individuos a favor de la venta de este producto mencionan que incluso desde el punto de vista del derecho, debe haber límites a la libertad de empresa respecto a otros derechos como la salud de la mujer.

Mencionan que el problema puede no existir en grandes ciudades como Quito o Guayaquil donde hay grandes cadenas de farmacias que compiten entre sí, pero que esta indisposición estaría perjudicando a mujeres que viven en pequeñas ciudades o zonas rurales donde no tienen muchas opciones para encontrarla.   

El debate ha dado mucho de qué hablar, por lo que la respuesta de los políticos no tardó en llegar, la Ministra de Salud Pública, Verónica Espinosa, en un comunicado circulado en redes sociales, mencionó que las decisiones de salud deben fundamentarse en evidencia científica y no en percepciones subjetivas. Al ser esta pastilla un medicamento esencial debe estar disponible para la población, garantizando el derecho a la salud. Por lo que cualquier medida que impida el acceso a éste u otro medicamento es contraria a los intereses de salud pública. 

En el mismo comunicado, la Ministra también lamentó que las leyes vigentes no le permitan sancionar estas malas prácticas de los empresarios, pero que el nuevo código de salud busca cambiar esta realidad. Es decir, se procuraría obligar en el futuro a las farmacias a vender medicamentos que el gobierno considere esenciales para los ciudadanos, por lo que a partir de la nueva normativa, si el gobierno lo demanda así ha de cumplirse.

Si bien, muchos aplauden y ven con buenos ojos este tipo de comunicados, esto no es más que un retroceso a nuestra libertad individual. En el año 2012, el Acuerdo Ministerial 280 prohibió la venta de alimentos considerados perjudiciales en los bares escolares, esto constituyó una intromisión estatal en un aspecto muy íntimo e importante de nuestras vidas. El qué comemos y el inculcar en nuestros hijos formas de alimentación saludables. Sin embargo, en ambos casos, este tipo de intervenciones se justifica porque busca lo mejor para la población en base a buenas intenciones.

Bajo este concepto, muchas personas buscan la intervención todopoderosa  del Estado para que, al igual que un superhéroe, nos rescate de todos los males que otros están generando y ven de esta vía, la única para acceder con garantía a productos esenciales.

Desgraciadamente, todos aquellos a favor de la venta de este producto en todas las farmacias, aunque sea por medio de la coerción estatal, olvidan que sus derechos empiezan donde terminan los de los demás. Esto significa que no podemos quitarles el derecho a la libertad de las personas, en este caso, los comerciantes farmaceutas a decidir que deben o no ofrecer en sus anaqueles, puesto que forzar a un individuo a hacer algo en contra de su voluntad es “esclavizarlo”. Con lo cual se estarían violando principios básicos del derecho.

Tales ejemplos de ejercicio extralimitado de poder por el Estado sobre nuestra vida, nuestra Libertad y nuestra propiedad, deberían servir de advertencia a aquellos ciudadanos que creen en el libre albedrío. De no atajar a tiempo la señal corren el riesgo de resultar afectados también por este poder omnímodo. Veremos entonces restaurantes de comida vegana forzados a vender platos basados en carne, solo porque la mayor parte de los ciudadanos gustan de este producto, u obligar a las cadenas de comida rápida a vender ensaladas con la justificación de que los ciudadanos deben alimentarse mejor.

Lo único que corresponde a un gobierno limitado es garantizar a sus ciudadanos la Libertad, condición muy lejos de conquistarse si se nos coacciona sobre el desempeño de nuestra actividad comercial.

Por último, surge la interrogante, ¿cómo garantizar que la “pastilla del día después” se encuentre disponible para las mujeres cuando las necesiten, aun cuando existan empresarios en contra de su venta? La respuesta es muy sencilla, y esto se logra por medio de libertad que tanto he mencionado, no necesitamos más intervención del Estado sino menos de éste. Es importante fomentar el crecimiento y la inversión en las farmacias, mientras más opciones en el mercado mejor será el servicio los precios y las opciones disponibles. Esto sería viable por medio de incentivos, menor regulación y bajos impuestos al sector, que permitan la entrada de nuevos competidores al mercado, muchos de éstos estarán dispuestos a vender la “pastilla del día después”, la solución debe llegar por medio del mercado y no por medio del gobierno y los políticos de turno.

Si usted está en contra de las farmacias que no quieren vender esta pastilla, puede expresar su rechazo dejando de comprar sus productos, lo que no puede, es hacer que el gobierno les quite su derecho a decidir en libertad, recuerde que el próximo en perder sus derechos, podría ser usted. 

(*) Investigador del IEEP

REFERENCIAS

Calderón, G. (2014). Entre el instinto y la razón. Guayaquil, Guayas, Ecuador : Paradiso Editores.

Ministerio de Salud Pública. (13 de Marzo de 2019). Comunicado en relación a las denuncias sobre negativa de vender anticoncepción oral de emergencia. Quito, Pichincha, Ecuador.

Miño, L. (15 de Marzo de 2019). Café la Posta. ¿Se puede obligar a vender a una farmacia la pastilla del día después? (G. Yépez, Entrevistador) Ecuador. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=jw5Qjumcm3M

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