Política económica con anteojeras

20/11/2017
Walter Spurrier Baquerizo

El presidente Moreno, concentrado en su agenda social, que es lo que le gusta, y la política por necesidad de independizarse de Bruselas, delegó lo económico al ministro de Finanzas y dos adláteres, los directores de Rentas Internas y Aduanas, con calamitoso resultado.

Estos funcionarios centran la política económica en dos objetivos: incrementar la renta fiscal a costa de empresas y clase media sin afectar a los más pobres y no reducir el gasto público. El segundo objetivo: obstaculizar la salida de divisas. Usan anteojeras que les impiden ver el panorama más amplio.

La medida clave: gravar las importaciones con una tasa de acuerdo al peso, que generaría 250 millones de dólares o más.

Esto encarecerá fuertemente las importaciones de equipos pesados. La Cámara de Acuacultura denuncia que una empresa que está construyendo una planta de balanceados pagará 1 millón de dólares por la importación de maquinaria. A las petroleras que prestan servicios con financiamiento a Petroamazonas se les grava por traer equipos para desarrollar campos petroleros. Sumada a la propuesta en el proyecto de ley preparado por Finanzas, de eliminar los beneficios de reinversión, es obvio que la atracción de inversión queda fuera de su campo de visión. Las anteojeras no permiten ver los resultados del diálogo público-privado para mejorar la productividad, que presidió la ministra de Industrias.

Los impuestos a la maquinaria habrían colmado la paciencia de Schlumberger, la mayor proveedora de servicios petroleros. Schlumberger anunció el miércoles que no recibió un pago programado de USD350 millones. La despreocupación de Finanzas por realizar este pago (más la nueva tasa) traba el ambicioso plan del ministro de Hidrocarburos de conseguir que las petroleras reactiven la inversión y se llegue a producir 700.000 barriles diarios para cuando fenezca el periodo presidencial. Esa producción generaría USD2.000 millones adicionales tanto en exportaciones petroleras como en ingresos fiscales entre 2017 y 2021, solucionando el 40% de la reducción necesaria en la brecha fiscal. Pero las anteojeras no permiten ver el plan de Hidrocarburos.

Tras el anuncio de Schlumberger el riesgo país saltó 21 puntos. Los teléfonos de banqueros y analistas económicos no dejaron de sonar, con llamadas de nerviosos inversionistas que preguntaban si había peligro de una moratoria cruzada. Las explicaciones calmaron el mercado.

Los “diez centavitos” nos ponen en mal predicamento con la CAN y la Unión Europea. Washington está revisando las políticas de sus socios comerciales beneficiarios de las preferencias SGP, y este gravamen a las importaciones acrecienta el peligro de que nos excluyan. El esfuerzo del ministro de Comercio Exterior, de mejorar nuestras relaciones comerciales, al traste.

El mal llamado proyecto de “reactivación” tiene como piezas centrales incrementar el poder discrecional del SRI y Senae para estimar gravámenes. He ahí la mayor fuente de mayores ingresos fiscales: desplumar a importadores y contribuyentes.

Se establece el principio de que las autoridades pueden limitar el acceso de los depositantes a los dineros que tengan en la banca, precedente que llevará a los ahorristas a pensar dos veces antes de poner el dinero en un banco.

Aún hay solución. Eliminar la tasa de la Senae y cirugía mayor al proyecto de ley, eliminando secciones completas. No basta un recorte a las uñas más largas.

*Este artículo fue originalmente publicado en El Universo

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