Quién sabe a dónde

19/06/2017
Alfonso Reece Dousdebés

Nadie sabe hacia dónde nos llevará el segundo gobierno de Alianza PAIS. Quiero decir nadie entre la enorme mayoría de los ciudadanos, de los seres humanos comunes y corrientes, como usted o yo. Sin duda, los altos funcionarios del régimen y los caciques de AP, incluido el máximo e irremplazable líder, tienen una idea de a dónde quisieran ir. Sin embargo, mucho me temo que, en realidad, no saben en qué dirección volarán los pájaros. Hacen sus apuestas, tienen esperanzas y percepciones, pero no tienen certezas.

El presidente Moreno es en sí mismo una interrogante. Proviene de la militancia del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), un pequeño grupo de tendencia comunista, que pretendía hacer una nueva lectura del marxismo. Más sonoro que efectivo, en los años setenta, el MIR nunca representó una opción política decisiva. Pero la trayectoria personal del mandatario ha sido más bien la de un pequeño empresario, no es un académico díscolo y sí ha administrado “la tienda de la esquina”. Apreciado en círculos sociales y deportivos, quienes allí lo conocieron difícilmente lo calificarían de “izquierdista revolucionario”. ¿Qué prevalece en la mente y en las intenciones del jefe de Estado, el activista o el hombre de empresa? Solo él lo sabe. Para quienes esperaban un cambio que no solo sea “de estilo”, decepcionó conocer el equipo de gobierno de Moreno. Demasiados correístas duros, incluso los empresarios que se integraron no representan una verdadera innovación, pues sus corporaciones siempre simpatizaron con la Revolución Ciudadana. Esto significó, para algunos, que en realidad vamos a ver más de lo mismo y que, a la hora de la verdad, Correa tiene en su mano los hilos del poder. Otros ven en esta situación un ejercicio de pragmatismo de Moreno, quien lo aceptó porque de lo contrario peligraba la posibilidad misma de ejercer la presidencia, con un congreso y centenares de organismos controlados por la maquinaria correísta. Según estos bienpensantes, el proyecto del nuevo mandatario sería ir tejiendo su propia red para, en determinado momento, proclamar su independencia del antecesor.

Entre la hipótesis de que nada ha cambiado y que el nuevo estilo es puro maquillaje, por una parte, y por otra, la de Moreno con agenda propia, que aguarda agazapado el momento de captar todo el poder, está una ecléctica tercera. Esta sostiene que el presidente quiere marcar un estilo propio, pero sin apartarse demasiado de las directivas básicas de la Revolución Ciudadana. Así pensaría un grupo muy leal a Lenín, que se identifica como izquierdista. Tal opción parece la más probable. Sin embargo, choca con la personalidad del antecesor, quien es incapaz de entender que alguien pretenda trazar su propio camino o, peor, brillar con luz propia, por muy socialista que sea. Él solo conoce de sumisión o confrontación y, ya hemos visto destellos de esto, se dedicará a descalificar sistemáticamente todo intento de hacer las cosas de una manera que no sea la suya. Lo que ahora es piedra en el zapato puede convertirse en mina antipersonal.

Últimas Opinones
La batalla (perdida) de las humanidades

08/12/2017
Fernando Balseca 
opina sobre la poca importancia que se esta dado a las materias de humanidades en las universidades desde la perspectiva del gobierno, y sus consecuencias actuals y futuras.

El motor de la riqueza: Ideas, no capital

6/12/2017
Deirdre McCloskey
 Escribe sobre cómo nuestra riqueza no proviene de apilar ladrillo sobre ladrillo, título universitario sobre título universitario o balance bancario sobre balance bancario, proviene de apilar idea sobre idea.

Los retos que enfrenta el liberalismo en el Siglo XXI

27/11/2017
Peter J. Boettke describe la manera en la que la victoria de las ideas liberales desató las capacidades creativas de la gente alrededor del mundo.

Socialismo: He visto el futuro y no funciona

23/11/2017
Carlos Cobo Marengo
 hace una descripción acertada de las intenciones, medios, y fines de los verdaderos socialistas, y sus verdadero resultados en el mundo.