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Después de diez años de dolarización en el Ecuador no
haydu da sobre la preferencia de la población hacia la moneda
norteamericana; sin embargo, existen economistas críticos al esquema
cambiario, incluyendo al presidente Correa, que jamás entendieron el
sistema implantado en el país. |
Por ser un aniversario de cifra redonda, propios y
extraños al entendimiento económico han aprovechado para dar sus
comentarios y predicciones sobre la dolarización, unos a favor y otros
en contra. El motivo de este artículo es demostrar las bondades del
sistema cambiario aclarando dudas y temores que se le atribuyen a la
dolarización, así como señalar que el buen desempeño de la economía no
depende de la dolarización.
ANTECEDENTES
Para evitar la eminente hiperinflación que se
avecinaba y ante el fracaso latente de los economistas del partido del
gobierno de Yamil Mahuad, que manejaban ministerio de finanzas y Banco
Central, un grupo de personas (15) entre economistas y empresarios,
propusimos la eliminación del tipo de cambio a través de la conversión
definitiva del sucre (moneda nacional) al Dólar norteamericano. Como
era de esperarse, el presidente Mahuad tomó nuestra iniciativa de
dolarizar como tabla de salvación a su problema político de
congelamiento de fondos, quiebras bancarias, desempleo e inflación,
como para tratar de evitar su caída del poder, y no como un convencido
del esquema. Finalmente el presidente Mahuad sólo duró hasta el 20 de
enero del 2000; es decir, 11 días adicionales desde que se tomo la
medida de dolarizar la economía ecuatoriana.
El presidente
Gustavo Noboa, quien reemplazo en el poder a Yamil Mahuad, entendió la
gravedad en que se encontraba la economía ecuatoriana, respaldo la
decisión de dolarizar la economía, pero se demoró en la adopción de
medidas complementarias que permitan la reactivación económica.
Al presidente Noboa le tomó mucho tiempo entender que
el enemigo de la dolarización eran los funcionarios del Banco Central,
los mismos que deben haber recomendado el tipo de cambio de conversión
de S/. 25.000 por dólar, cuando el tipo de cambio en días anteriores
rondaba alrededor de S/.17.000, ocasionando shocks traumáticos a la
economía por temor a que las reservas monetarias internacionales no
sean suficientes para sustentar la nueva base monetaria. Después de la
medida quedaron sobrando reservas monetarias de libre disponibilidad.
Esto implica que se pudo haber elegido un tipo de cambio inferior a los
25 mil sucres por dólar y de esa manera se hubieran evitado los
desajustes de precios que originaron el cambio de moneda.
Como
era de esperarse, los desajustes de la conversión de sucres a dólares
crearon malestares a la población haciendo dudar los beneficios que se
vislumbraban con el nuevo esquema cambiario.
Entre los
principales ataques a la dolarización estaba la acusación de que ahora
teníamos inflación de dos dígitos en dólares, cuando en realidad lo que
pasaba era que la economía se recuperaba rápidamente, regresando en
ciertos productos los niveles de precios que ya habían existido en el
Ecuador, previo a la dolarización (ver Faidutti, Bruno, Análisis de la Metodología para Determinar la Inflación en el Ecuador, Instituto Ecuatoriano de Economía Política, Agosto 2003).
BENEFICIOS Y RESULTADOS DE LA DOLARIZACIÓN
Dada la historia económica nefasta del Ecuador en el
manejo de las políticas monetaria y cambiaria, no encuentro un solo
registro estadístico de afectación económica atribuible a la
dolarización. Las críticas al modelo cambiario son dogmáticas y no
económicas. La dolarización no ocasiona desempleo, ni inseguridad
jurídica, ni excesivo gasto público; pero si mantiene su valor y es una
de las monedas más fuertes del mundo. El dólar forma parte de las
reservas monetarias internacionales de los países, siendo la moneda de
mayor circulación en el mundo. Su poder de compra en el tiempo se
mantiene, permitiendo el retorno de la inversión a largo plazo.
a dolarización favorece a la inversión extranjera
porque la moneda no se afecta en valor al momento de recibir los
dividendos fruto de la inversión, siempre y cuando exista seguridad
jurídica, externa e interna.
La dolarización obliga a un manejo
minucioso de las finanzas públicas debido a la limitante de los
ingresos del, porque el Estado perdió su facultad de emitir dinero. En
otras palabras, se puede gastar mientras se tenga dinero en caja, fruto
de los ingresos del presupuesto y de su financiamiento. El mal manejo
de la política fiscal (déficit) que vivimos en la actualidad no es
atribuible a la dolarización, sino al excesivo gasto público.
Recordemos que con moneda nacional, el excesivo gasto público hubiera
llevado a las autoridades monetarias a la emisión sin respaldo de la
moneda ocasionando inflación y por ende pérdida de poder adquisitivo de
la moneda. Basta con observar lo que está pasando en Venezuela donde la
excesiva emisión monetaria para cubrir el gasto público está creando la
depreciación de la moneda. Esto es una advertencia para saber de lo que
nos estamos librando los ecuatorianos con los recetarios del Socialismo
del Siglo XXI, gracias a la dolarización. Por eso se queja de la
dolarización el presidente Correa, porque su gasto corriente está
limitado a la cantidad de dinero y crédito disponible.
He tomado cifras de diciembre de 1999 a diciembre de
2009 para que se puedan comparar los 10 años de dolarización, no
obstante de que la fecha de aniversario es el 9 de enero; sin embargo,
por escasos nueve días de diferencia no se dañan las estadísticas que
usamos para la comparación. Unos de los méritos de la dolarización es
el crecimiento notorio del comercio exterior, donde la tasa anual de
crecimiento de las exportaciones no tradicionales e industriales está
alrededor del 19% anual. Y la sumatoria del comercio exterior, esto es
exportaciones más importaciones, han crecido el 280% en los 10 años.
Posiblemente el buen crecimiento del comercio exterior no se hubiera
dado si no se tuviera confianza en el país, donde la tasa de inflación
registra un solo dígito frente a las tasas de 60,70% de inflación antes
de que nos dolaricemos.
A mi parecer, la reducción de las tasas de interés es
uno de los mayores logros de la dolarización. Recordemos que en tiempos
del sucre, las autoridades monetarias intentaron frenar el alza del
tipo de cambio con elevadas tasas de interés, creando problemas por
todos lados. Nada frenaba la depreciación de la moneda nacional frente
al dólar, pero de todas maneras terminábamos con altas tasas de
interés. La tasa interbancaria registró niveles de 152% haciéndose
imposible la concepción de crédito, por lo que la dolarización ya era
una realidad no oficial en el país donde en la banca se estaba
prestando en dólares al 21,49%. En la actualidad, las tasas de interés
no sólo han bajado a un solo dígito sino que los plazos del crédito se
han extendido. Si bien es cierto que una moneda dura como el dólar
incita a ahorrar a largo plazo, es la confianza del inversionista la
que permite que el depositario mantenga el dinero a largo plazo en el
sistema financiero nacional. Captaciones de largo plazo originan
colocaciones de créditos a largo plazo, así de simple.
Finalmente,
si usted vivió la era del sucre como moneda nacional, pregúntese en que
moneda hubiera preferido ahorrar, ¿en dólares o en sucres? Y en la
actualidad ¿aceptaría canjear sus dólares por nuevos sucres?
Fuente: www.faroeconómico.com
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