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El IEEP se complace en presentar en esta edición de su serie Ideas de Libertad, un artículo de Gabriel Zanotti publicado en www.gzanotti.blogspot.com. Este trabajo es en respuesta al discurso de la Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner emitido el 1º de marzo del 2009. Agradecemos al autor por autorizarnos a publicar este ensayo. |
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El Domingo 1º de Marzo la Señora Presidente ha pronunciado un discurso con un alto contenido ideológico que merece un análisis proporcional. Un debate de ideas, no personal. No están en juego las buenas intenciones de la presidente, que damos por obvias, y menos aún incurriremos nosotros en debates políticos cuyo único fin sea mantener el poder, pues estamos del lado académico y en ese tono analizaremos las ideas de la Señora Presidente.
Que su discurso tenga un algo contenido ideológico no tiene nada de negativo, si quitamos a la palabra “ideología” sus connotaciones negativas y la limitamos a una visión del mundo político altamente conformada por contenidos filosóficos.
En ese sentido, querríamos analizar precisamente la visión del mundo que se transmite en el discurso, tratando de contraponer otra visión del mundo diferente. Esperamos que esto sea el debate de ideas que la Presidente está reclamando al resto de los argentinos.
1. Diagnóstico de la situación mundial.
Coincidimos en que es esta una de las peores crisis de la historia, comparable a la caída del Muro de Berlín, y nos parece bien que la Presidente haya dicho que los muros se nos derribaron a nosotros, colocándose dentro, y no fuera, de aquellos valores fundamentales que del lado oriental de tan oprobioso muro se habían dejado de lado. Es comprensible, también, que la Presidente piense que esta crisis se debe al mercado libre, o al “fundamentalismo de mercado”, cuando prestigiosos economistas occidentales piensan lo mismo. Pero, si de paradigmas se trata, los paradigmas no son tan monopólicos. Desde el mainstream de la economía neoclásica, decir que el mercado “falla” en ciertas cuestiones (por ejemplo, moneda) no es nada extraño, más aún desde el paradigma keynesiano y sus variantes. Pero la Presidente no parece conocer otros paradigmas, que dan otro diagnóstico y una respuesta a sus planteos. La Escuela Austriaca de Economía ha desarrollado un paradigma alternativo, según el cual no es el mercado libre, sino su ausencia, lo que conduce a crisis financieras como la de Alemania en 1923, EEUU. en 1929, o la actual, tal vez la peor de todas. Dicha teoría, llamada teoría austriaca del ciclo económico, sostiene que es precisamente la presencia del gobierno en el mercado monetario, a través de los bancos centrales, la que al expandir la base monetaria genera una primera fase de expansión seguida por otra de recesión, más intensa cuanto mayor haya sido la expansión anterior. Por supuesto, ello no es todo. La señora Presidente tiene abundante bibliografía sobre el tema: desde el libro de L. von Mises en 1912 sobre la moneda y el crédito (1), pasando por sus análisis coyunturales de las crisis de los años 20 y 30 (2), pasando por los análisis de F. A. von Hayek sobre la teoría del ciclo, en 1931 (3), más su conocido debate con Keynes en la década del 30 (4). Lo interesante de todo ello es que, si los austriacos tienen razón, entonces la Señora Presidente no la tiene, como tampoco la tienen Obama o Krugman. Y sería falso, entonces, que el mercado libre ha llevado a la actual situación. Al contrario, el mundo actual, sobre todo a partir del Fondo Monetario Internacional, la Reserva Federal norteamericana y el New Deal, es un intervencionismo total, un semi-socialismo, tal cual lo describe Mises en la parte VI de su tratado de Economía (5), y es interesante que gran parte de la opinión pública mundial –de la cual la Señora Presidente es sólo un ejemplo- considere esa abundante presencia del gobierno en todos los aspectos de la economía como un mercado libre. Creo que le será interesante conocer a la Presidente que organismos tales como el Fondo Monetario Internacional fueron criticados por los economistas austriacos partidarios del mercado libre, como por ejemplo Mises en 1949, en cuyo tratado de economía, ya citado, se encuentran fuertes críticas a dicho organismo estatista, y no precisamente en un sector aislado o marginal del libro (6). Si la presidenta quería ideas, si quería un debate de ideas, aquí las tiene, y creemos que merecerían su atención. Esto, señora Presidente, no es cortar rutas ni tomar bancos. Es sugerirle la lectura y meditación de un paradigma muy diferente al suyo y que le haría ver al mundo social de una manera también muy diferente.
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