VENTAJAS DE LA DOLARIZACIÓN PDF Print E-mail
Written by Alfredo Ar?zaga   
Wednesday, 05 July 2006 18:24
No todo es malo en el Ecuador, pues también pasan cosas buenas; lo que falta es vendernos positivamente. A pesar de los problemas, con la dolarización, vamos por buen camino. Y es que efectivamente, los países dolarizados tienen ventajas para generar un negocio positivo. Para comenzar, existe estabilidad económica, la cual ha permitido que se fortalezcan las finanzas públicas y como consecuencia, se ha podido prestar más atención a los programas sociales. 

Contrario a lo que dicen muchas personas sin sustentos estadísticos, la inversión social (educación, salud, etc.) ha crecido en los últimos años, lo que a su vez ha permitido que se reduzca la pobreza, y que la inequidad y la distancia entre los que más y menos tienen, también se reduzcan.

No es que haya desaparecido, pero existen cifras tan positivas que nos deberían llevar a convertir a la estabilidad económica en un bien público, en algo que cuidemos todos. El poder de compra de las familias se ha fortalecido, lo que es evidente por los volúmenes que alcanzan las empresas que están dirigidas al consumo masivo (supermercados, cadenas de electrodomésticos, venta de vehículos, ventas de mobiliarias, entre otros).

El país ha logrado aislar, en cierta medida, a la economía de esta crónica inestabilidad política, teniendo un mayor grado de gobernabilidad. El problema que vivimos en abril pasado no fue consecuencia de una crisis económica, sino de una crisis política.

Existe mayor transparencia en información sobre instituciones públicas y privadas; hay una focalización de la opinión pública sobre aspectos claros de la economía.  Antes la discusión era si había o no que devaluar y el nivel en que debían estar las tasas de interés; hoy se discute sobre el mal funcionamiento de la aduanas, del sector eléctrico, de temas que son el real sustento de la base del progreso económico.

Se aprecia una concentración de los inversionistas en actividades productivas; los empresarios en lugar de pasar insomnio durante toda la noche pensando la manera de apostarle a la tasa  de interés y al tipo de cambio, hoy sufren insomnio pensando cómo hacen producir más la máquina que produce tela, cómo conseguir una mayor producción por hectárea de banano, o cómo conseguir el metro cuadrado en la plantación de flores. Todo lo mencionado, son factores que favorecen el progreso del país, porque facilitan la inversión, el crecimiento económico y lo de mayor importancia en toda sociedad: el empleo.

La economía está más estable. El termómetro final que mide la estabilidad de la economía es la evolución de la inflación. El gráfico a continuación muestra como ha caído la inflación a partir de Junio del 2003 en nuestro país.

 

 

Esta es una buena noticia, ya que se tienen índices de inflación mensual que hacen que a fin de año tengamos una inflación del 2% o 2,5%. Esto ha permitido que la competitividad en el país mejore significativamente. A lo largo del 2003, 2004 y hasta lo que va del 2005, hemos tenido una mejora en la competitividad. Es decir, que quienes exportan a otros países, pueden vender con mayor facilidad sus productos y quienes dirigen su producción al mercado local y compiten con productos importados también compiten en ventajas. Aquí se han combinado dos factores: la reducción de la inflación en el Ecuador y el debilitamiento del dólar frente a un conjunto de monedas. Sin embargo, el crecimiento de la economía se ha vuelto lento porque no hemos hecho absolutamente nada para poder corregir las barreras que impiden o dificultan la producción. No hemos hecho nada en el tema de las aduanas; las eléctricas siguen en manos estatales, lo que provoca que se pierdan grandes cantidades de la energía que se genera; y en otros aspectos como el de la seguridad social, tienen un uso inapropiado de recursos, al punto que se ha propuesto que el Estado “meta mano” en recursos que no son del gobierno, que teniendo propietarios con nombres y apellidos (todos los afiliados a la seguridad social) se los convierta en una caja chica.

Como consecuencia del lento crecimiento de la economía, tanto el subempleo como el desempleo están en un nivel alto: el desempleo fluctuando entre el 11% y 12% y el subempleo entre el 45% y 50%, lo que no es aceptable. En el Ecuador, tenemos que trabajar en forma muy intensa para que la inversión tenga un ambiente más favorable, a fin de que la economía crezca a un ritmo mayor y se generen más oportunidades de empleo. Sin embargo, el escenario tampoco es tan catastrófico como se lo pinta desde algunas posiciones. Existe una situación de relativa estabilidad en el campo del empleo.

¿Qué pasa con las exportaciones, ese motor tan importante para países tan pequeños como el ecuatoriano?  

 

 

 

En el gráfico se puede observar que las exportaciones petroleras crecen muy fuerte por un impacto combinado de mayor volumen, en pleno funcionamiento del oleoducto de crudos pesados (OCP) y el incremento que ha habido en el precio. Pero tampoco es despreciable la tasa de crecimiento que estamos teniendo en los rubros no petroleros (tanto en lo tradicional como en lo no tradicional), pues son tasas que están entre el 7% y el 8% anual, lo cual cuando se dolarizó la economía, hace 5 años, pensábamos que iba a ser inalcanzable. Como consecuencia, creo que podríamos llegar a una primera conclusión: la estabilidad es un buen negocio para todos, tanto para los sectores de bajos ingresos que defienden su poder adquisitivo, como para los sectores productivos que pueden concentrarse en su real actividad de producción. En estos últimos años, las exportaciones y las importaciones han crecido. La balanza comercial proyectada entre enero y abril de este año, ya se acerca a los US$ 400 millones, lo cual es un dato muy positivo.

La gobernabilidad ha mejorado a pesar de la crisis política; primero porque el gobierno tiene muchos más recursos para gastar, lo que ha permitido que las transferencias gubernamentales crezcan en forma muy importante y con ello también la popularidad de muchos alcaldes y prefectos en cada una de las provincias y ciudades del país. No ha sido necesario elevar nuevamente el precio del combustible, ni las tarifas del transporte como sucedió antes. Cabe recordar las crisis políticas que se vivían en el país antes de la dolarización, época en que los gobiernos tenían que recurrir a los famosos “paquetazos” cada seis meses. Adicionalmente, se preserva el poder adquisitivo de los ingresos familiares y esto se traduce en mejores condiciones de vida, pues la pobreza ha disminuido.

El aislamiento de la economía frente a la crisis política es evidente, pues acabamos de pasar un problema serio que desembocó en un cambio de gobierno y sin embargo, da la impresión de que a la economía no le ha sucedido absolutamente nada. El nivel de actividad y de ventas de las empresas, permanece estable y a manera de ejemplo cabe indicar que por el día de la madre muchas empresas batieron el récord histórico de ventas. Lo que ha sucedido en realidad es que han desaparecido las señales de alerta temprana, como la variación del tipo de cambio. ¿En qué nivel estaría hoy el tipo de cambio como consecuencia de la crisis política que vivimos? Si todo comenzaba a subir ¿cómo iba a reaccionar el Banco Central? Pues la tasa de interés en moneda local, se hubiese perdido. Si no estaríamos en un régimen dolarizado, estaríamos viviendo una angustia permanente al ver que el tipo de cambio sube a diario y que para reaccionar el Banco Central eleva la tasa de interés del 200% al 300% de interés, como ya sucedió en el pasado. En todo este contexto, uno de los mayores beneficiarios de la dolarización ha sido el Estado y los gobiernos de turno, ya que se ha dado un fortalecimiento muy importante de las finanzas públicas.

Comparando el 2004 con el 2005 (datos disponibles de enero a marzo), la recaudación tributaria ha crecido evidentemente.

 

 

Esta es la evolución del total de ingresos del gobierno central. De un valor inferior a los US$ 3.000 millones (en 1999), hoy está por encima de los US$ 5.000 millones. Daba la impresión que este crecimiento es consecuencia del alto precio del petróleo; sin embargo, en términos fiscales, el Ecuador ha dejado de ser un país petrolero. El incremento del precio del petróleo, a partir del nivel actual, ya no le suma ingresos al fisco y mas bien le produce una reducción de ingresos porque para sorpresa de todos Petroecuador ha dejado de ser la fuente principal de ingresos. El principal ingreso de Petroecuador es la venta de combustible en el mercado doméstico. Esas son las realidades que son malas desde la perspectiva del manejo energético del país; pero que vistas desde la perspectiva fiscal son buenas, ya que han reducido la dependencia en el petróleo.

Existe crecimiento económico dado el incremento del pago de los impuestos. En la actualidad, sí se están pagando impuestos, pero lo malo es que los gastos han crecido a un ritmo mucho mayor que los ingresos, motivo por el cual tenemos un déficit. Cabe indicar que el Ecuador ha tenido déficit en 18 de los últimos 20 años y aún así nos preguntamos ¿de dónde sale la deuda? Cuando la respuesta es simple, pues es la acumulación de estos déficits que tuvieron que ser financiados de alguna manera. En el año 2000 hubo un pequeñísimo superávit de nueve millones de dólares, pero los demás años hemos tenido déficits. Se dice que el problema fiscal es consecuencia del alto endeudamiento del país, lo cual es cierto ya que como hemos tenido déficits cada año, nos han prestado dinero para cada año. Mientras que los pagos que se han hecho, han sido aplicados a los intereses y no al capital de la deuda.
 
Ha habido crecimiento en la compra de bienes y servicios, así como de los salarios. Cuando se dice que en el Ecuador no se han dirigido recursos para el pago de la deuda social, sino que se los ha dirigido al pago de la deuda pública no hay sustento en las estadísticas, porque una parte de este rubro de sueldos y salarios, son los maestros y los trabajadores de la salud.
La deuda pública ha cambiado de perfil: la deuda interna también ha crecido, tanto en bonos como en certificados de tesorería (papeles de corto plazo) y mas bien la deuda externa ha bajado ligeramente.

El problema de este perfil es que los vencimientos se han acortado, lo que ha sometido a cualquier gobierno a una pensión y a la obligación de colocar un alto monto de papeles en el mercado todos los meses. Pero el peso de la deuda pública, en este caso, la deuda externa como porcentaje del producto interno bruto, ha caído a niveles que son inferiores a muchos de los países latinoamericanos; y no hay un país serio en el mundo que sostenga que no puede pagar las obligaciones externas con una relación de deuda/producto inferior al 40%. El país que se atreva a suspender los pagos de deuda con esa relación de deuda/producto será castigado severamente en los mercados internacionales, como fue el caso de Perú en la época de Alan García. El problema está en el crecimiento del gasto primario, que excluye los pagos de deuda.

El gasto en lo que respecta a la remuneración promedio en algunas dependencias del sector público, ha crecido tanto, que en la actualidad el sector público posee niveles salariales mucho más altos que el privado. Posiblemente esta bien, pero no es adecuadamente divulgado a la ciudadanía. Citando cifras correspondientes al gasto social del 2005, ascienden a US$ 3.130 millones, que equivalen al 54% del gasto del presupuesto y al 10% del producto interno bruto. Son cifras que no nos cuentan cuando se habla de que el Ecuador ha privilegiado el pago de la deuda pública y no el pago de la deuda social. Da la impresión, por lo tanto, que más que seguirle poniendo presión al gasto público, hay que distribuir los recursos de mejor manera y poner controles al gasto público, y así, obtener lo que más se pueda de esta inversión. Hay que poner controles, tales como: saber si los profesores van o no a dictar clases, atinar los presupuestos de educación a los establecimientos y no a los profesores, cruzar estadísticas de atención en los hospitales públicos con los recursos que reciben o medir la evolución de la asignación presupuestaria en salud con indicadores básicos; pero no existe nada de esto.

 

 

La pobreza se ha reducido; estamos en US$ 2.385 per cápita para el 2005 y es muy difícil, con este indicador -que es superior en una cantidad muy importante al de Colombia y ligeramente superior al del Perú- sostener que nosotros debemos tener un trato preferencial en las negociaciones comerciales. A noviembre del 2004 la pobreza seguía siendo alta, sobre todo en Guayaquil a diferencia de Quito, con mayor intensidad en los sectores rurales que los urbanos, pero en todo el país se nota una tendencia a reducirse. Por lo tanto, quiere decir que la estabilidad es un bien público y que está conduciendo a un beneficio general de la sociedad.

 

 

La inequidad también se reduce, a pesar de que en la actualidad ya no se habla de tratar de igualar los ingresos de las personas, sino tratar de igualar las oportunidades; porque las personas podemos tener y de hecho tenemos distintos énfasis (unos podemos querer ser deportistas, otros artistas y otros acumular activos), entonces no se trata de igualar las riquezas, sino las oportunidades. Pero también, la distribución del ingreso ha mejorado, pues el 10% más rico de la población ha bajado su participación en el ingreso (en el 2004 frente al 2000). La desnutrición en los niños menores de 5 años también ha bajado. Además, existe un termómetro que mide la inequidad, que ubica al Ecuador en uno de los niveles de  inequidad (siendo todavía alto) entre los más bajos de la región. Se ha recuperado el poder de compra, pues el consumo de los hogares ha pasado de US$ 11.000 millones (en 1999) a por encima de los US$ 20.000 millones (en el 2005), lo que significa que el consumo de los hogares en términos per cápita para el 2005 está en US$ 1.600 dólares anuales.

Aumento de la integración del sector productivo a los mercados financieros internacionales. La deuda o las líneas de crédito del exterior han crecido tanto como el sector productivo, pues en abril del 2005 alcanzaron casi los US$ 7.000 millones; lo que es casi el doble de la cartera de todos los bancos en el mercado local. Pero estas líneas son muy sensibles a la perdida de confianza; sobre todo cuando las autoridades de un gobierno nuevo entran en una estrategia de enfrentamiento agresivo con organismos internacionales de crédito y con acreedores externos del país.

En conclusión, con la dolarización se ha fortalecido la confianza y los depósitos permanecen estables. Se ha estabilizado la economía; la pobreza ha disminuido pero falta mucho por mejorar, es el inicio de un proceso en la dirección correcta; la gobernabilidad ha mejorado, a pesar de la crisis política; la estabilidad económica facilita la inversión productiva pero hay una demora evidente en la reforma y eso reduce la tasa de crecimiento y destruye oportunidades de empleo. A esto se suma una estrategia equivocada de comunicación del nuevo gobierno que lamentablemente perjudica los avances logrados.

* Econ. Alfredo Arízaga, Ex Ministro de Economía y Finanzas.
** Artículo publicado en la revista MiPYMES, julio – agosto 2005. Federación Interamericana Empresarial (FIE).

 
Last Updated on Friday, 27 February 2009 18:36
 
Banner
Banner