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La vida de Ludwig von Mises estuvo dedicada a
demostrar porqué el socialismo tenía que morir y por qué no había ningún
sustituto para una economía libre.
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En mayo de 1988, el diario soviético Pravda publicó un artículo que
resumía la condición de la economía socialista soviética: "Ni uno de
los 170 sectores esenciales han cumplido los objetivos del plan ni una
sola vez durante los últimos 20 años... esto trajo una reacción en
cadena de esfuerzo y desequilibrio que ha llevado a una ´anarquía
planificada´... el desequilibrio ha afectado cada poro de nuestra
economía, y se ha hecho legendario."
El
término utilizado en el artículo - "anarquía planificada"- captura la
esencia del socialismo. Pero también se destaca como una reivindicación
de uno de los más importantes críticos al socialismo en el siglo XX: el
economista austriaco, Ludwig von Mises. Más de ochenta años atrás, en
1920, la experiencia soviética sólo tenía tres años de antigüedad. Pero
ya en ese momento, bajo el nombre de "Guerra Comunista" los
bolcheviques de Lenin habían nacionalizado la industria, destruido los
precios y salarios de mercado, declarado el fin de la economía del
dinero e introducido la planificación en la forma de una economía
dirigida centralmente.
El mismo año, 1920, Ludwig von Mises
publicó uno de sus más importantes trabajos en la historia de la
economía: "Cáculo económico en la comunidad socialista". En menos de 50
páginas, Mises demostró clara e irrefutablemente que el socialismo
estaba destinado al fracaso. Mises incorporó su argumento en un tratado
de 1922, Socialismo, un análisis económico y sociológico. Aquí, los
principios económicos de un sistema socialista eran analizados en un
contexto más amplio de patologías sociales, políticas y económicas del
orden colectivista.
No es casual que todo experimento socialista
haya creado lo que Pravda llamó una "anarquía planificada", o como lo
título Mises en su libro de la década del 40, Caos planificado. Aún si
ignoramos el hecho de que los gobernantes de los países socialistas se
preocupaban muy poco del bienestar de sus conciudadanos; aún si
descartamos la falta de incentivos personales en las economía
socialistas; e incluso si hacemos caso omiso a la total falta de
preocupación por el consumidor bajo el socialismo; el problema básico
continúa siendo el mismo: el mejor intencionado planificador social no
sabe qué hacer.
El corazón del argumento de Mises contra el
socialismo es que la planificación central del gobierno destruye la
herramienta principal - precios de mercado formados por la competencia
- a través de los cuales la gente en una sociedad toma decisiones
económicas racionales.
Una economía moderna con un sistema de
división de trabajo avanzado, tecnologías sofisticadas y una amplia
variedad de equipamiento de capital es demasiado complejo para que los
planificadores puedan organizarlos y preverlos exitosamente. Hay
demasiado conocimiento (y muchos tipos diferentes de conocimiento)
dispersos entre demasiada gente. El planificador es incapaz de
centralizar toda la información relevante y en constante cambio en una
sociedad compleja. Es incapaz de organizar todo en la economía justo de
la manera correcta para que "esté bien".
Mises explicó que en
una economía de mercado libre de la intervención gubernamental, este
problema que enfrenta el planificador socialista es inexistente. La
clave, según Mises, es la propiedad privada y la libertad individual.
En un sistema de división de trabajo, en el que todas las transacciones
requieren del consentimiento voluntario de compradores y vendedores, el
interés personal está (como lo sostenía Adam Smith mucho tiempo atrás)
atado al bien común. Nadie puede poseer lo que tiene otro, salvo que a
cambio ofrezca algo que la otra persona está dispuesta a tomar.
Entonces, la mejora en las condiciones individuales requiere que
considere las necesidades y deseos de su prójimo.
Pero en un
sistema abierto, que abarca un mundo de división de trabajo, en el que
socios comerciales potenciales están separados por el tiempo y el
espacio, ¿cómo hace la gente para descubrir qué deberían producir para
satisfacer las demandas de los demás consumidores? ¿Y cómo producen
eficientemente, es decir, con la menos mala asignación de recursos?
Mises
explicó que la institución de la propiedad privada hacía que todo esto
fuera posible. La propiedad y el intercambio voluntario crean
oportunidades de ganancias mediante el comercio. La competencia entre
las ofertas de diferentes bienes y servicios genera precio de mercado
en los que se realizan las transacciones. Y estos precios llevan
información útil hacia todos en el mercado acerca de qué productos
están siendo demandados en el resto del mundo. Al mismo tiempo, la
propiedad privada de los medios de producción permite la adquisición y
el alquiler de recursos y trabajo para la producción de bienes que los
consumidores desean comprar. Las ofertas competitivas de los
entrepreneurs para la compra de esos medios de producción genera
precios de mercado para los recursos necesarios. Los precios permiten
que el empresario evalúe el valor relativo y el beneficio de utilizar
medios de producción de manera alternativa. Proveen los medios para
determinar qué productos fabricar de la forma menos costosa
económicamente. También, debido a que el dinero sirve como el medio
común a través del cual se realizan las transacciones, el valor de
mercado de todos los bienes y servicios, y de todos los medios de
producción, quedan reducidos a un denominador común para simplificar la
comparación y evaluación - sus precios monetarios del mercado.
Esto,
a decir de Mises, es lo que hace posible el "cálculo económico" en una
economía de mercado. Los hombres son libres de tomar sus propias
decisiones. Los precios de mercado que quedan fuera de esas decisiones
permiten que cada individuo tenga y comparta información acerca de lo
que los demás desean en el mercado. El mercado provee el método
mediante el cual la gente puede tomar sus propias decisiones libres de
manera económicamente eficiente. Todo el proceso redunda en beneficio
para la sociedad entera.
Mises insistía en que el problema con
el socialismo es que provoca un corto-circuito en el proceso de
"cálculo económico". Y lo hace aboliendo la propiedad privada de los
medios de producción y eliminando el intercambio pacífico y voluntario.
Sin derecho legal de propiedad, no hay ni habilidad ni incentivo para
comprar y vender; sin nada que comprar y vender, no hay ofertas y
demandas de los commodities o los recursos; sin ofertas ni demandas, no
hay intercambios consumados; sin intercambios consumados, no hay
precios de mercado; y sin precios de mercado que expresen el valor
relativo de esos commodities y recursos, no existe ninguna forma
racional de saber su verdadero valor para la gente; entonces, los
empresarios no pueden saber cómo utilizarlos económica y eficientemente
para satisfacer las necesidades y deseos del público consumidor. El
planificador socialista, entonces, queda sólo intentando guiar a la
economía colectivista con los ojos vendados. No puede saber qué
productos producir, las cantidades relativas a producir, y la manera
más económicamente apropiada para producirlos con los recursos y el
trabajo que están bajo su control. Esto lleva al "caos planificado",
tal como lo llamó Mises, o a la "anarquía planificada" según Pravda.
Ludwig
von Mises nació el 29 de septiembre de 1881. Su obra más importante,
Acción humana, Un tratado de economía, fue publicado el 10 de
septiembre de 1949. A lo largo de la mayor parte de su vida fue uno de
los más importantes defensores de la libertad humana y de la economía
de mercado. Y fue el más importante crítico del socialismo en el siglo
XX.
Pero durante su vida, fue maltratado y odiado por gran parte
de la comunidad intelectual, incluyendo a muchos economistas de todo el
mundo. ¿Cuál fue su crimen? En una era en la que reinaba la ideología
colectivista de una u otra forma, en la que el Estado era adorado como
a un dios, y en la cual se daba una obediencia incuestionable al
Estado, Ludwig von Mises defendió al individuo y a su libertad contra
los gobiernos omnipotentes.
Pero hizo más que eso. También
despedazó a la fantasía socialista que proclamaba que la prosperidad
podía venir de la planificación central. Él no sólo sostuvo que la
prosperidad sólo podía venir de la libertad y del libre mercado, sino
también que el socialismo como medio para mejorar la condición humana
es imposible. El socialismo está muriendo en el mundo. Los que han
vivido bajo el socialismo están intentando redescubrir las reglas e
instituciones de una economía de mercado. La vida de Ludwig von Mises
estuvo dedicada a demostrar porqué el socialismo tenía que morir y por
qué no había ningún sustituto para una economía libre. Su coraje y
devoción a los principios de la libertad deben ser un modelo e ideal
para que todos imitemos en el futuro.
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Richard M. Ebeling
es profesor Ludwig von Mises de Economía en el Hillsdale College y
también es vicepresidente de Asuntos Académicos de The Future of
Freedom Foundation www.fff.org. Este artículo fue originalmente
publicado en Freedom Daily. Traducción de Hernán Alberro.
Fuente: Fundación Atlas
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