| No. 5: LOS SUBSIDIOS EN EL ECUADOR VALEN LA PENA? |
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| Written by Roberto Villacreses Le?n - IEEP | ||
| Friday, 22 February 2008 11:46 | ||
INTRODUCCIÓN Una correcta política fiscal es elemento clave para el desarrollo de los países emergentes como en el caso de Ecuador, por lo tanto a acaparado el interés de políticos, economistas, y en general de los representantes de la sociedad civil. En este sentido existen diferentes posturas. Hay quienes creen que la mejor política fiscal es la que tiene como tarea principal la distribución de la riqueza, por lo tanto estiman necesario impuestos altos y castigadores a los ciudadanos más prósperos para financiar así los gastos en inversión social (educación, salud, subsidios, transferencias directas o créditos estatales para sectores de alto riesgo, etc.). Por otro lado hay quienes creemos que la política fiscal debe tener 2 tareas básicas. La primera es brindar el ambiente adecuado para que los empresarios puedan invertir, aumenten sus demandas por recursos humanos incentivando el empleo y disminuyendo la pobreza. Para esto se necesita una estructura no castigadora de impuestos, que mas bien genere mayores niveles de inversión productiva y en este ambiente de expansión económica –y obviamente de la base tributaria-, el Estado tendrá mayores recursos para gastar en los sectores más vulnerables de la sociedad. Y la segunda tarea de la políticas fiscal es la de administrar y gastar eficientemente los recursos, de forma tal que los dineros que el estado toma de los ciudadanos regrese a nosotros mediante obras y servicios de calidad que beneficien a todos y preferentemente a los que menos tienen. Por lo tanto este ensayo tiene como objetivo analizar imparcialmente un segmento del principal destino del gasto publico, es decir los principales subsidios, reconociendo los costos que implica mantener esta estructura de transferencias, y lo más importante, observar si se está cumpliendo con el objetivo de beneficiar a los sectores de menores recursos reduciendo así la pobreza o si sólo se los está utilizando para beneficio de unos pocos en desmedro de todos. Cabe recalcar que este ensayo se centra en los subsidios que más recursos consumen del total del presupuesto del Estado, y no se ha tomado en consideración algunos otros de menor cuantía, como los subsidios al crédito que otorgan las financieras nacionales, ni otros de reciente creación, como los subsidios a la urea o a la harina, por no contar con suficiente información. Pero para todos ellos el análisis final debería ser el mismo que para los que analizaremos, pues parten del mismo principio e igual escenario.
Análisis teórico de los Subsidios Los orígenes teóricos de los subsidios del gobierno parten desde la concepción misma del Estado. Con el surgimiento de naciones libres con gobiernos que ejercían funciones básicas cómo garantizar la vida, la libertad y la propiedad privada de las personas se generaron y propiciaron enormes avances para el bienestar de la sociedad. Sin embargo esta generación de riqueza no fue uniforme. Algunos individuos tienen más capacidades, mejores habilidades o más propensión al trabajo y a la innovación que otros. El sistema de libre mercado es sin lugar a dudas meritocratico, pues los individuos que mayor éxito tienen son aquellos que emplean de mejor manera sus recursos satisfaciendo las necesidades de los consumidores, aunque en algunos casos la buena fortuna juega cierto rol. En ese sentido también existen quienes son menos previsores, laboriosos o físicamente más débiles, son creadores de menor nivel de riqueza. También, a veces la mala fortuna hace lo suyo. El sistema de mercado es un proceso dinámico donde no puede observarse con facilidad los ganadores y perdedores. Solo mediante análisis estáticos en el tiempo, se puede saber quien tiene un ingreso más elevado que otro. En el tiempo la comparación es necesariamente arbitraria pues el dinamismo y las circunstancias hacen que las fortunas cambien. El problema de la distribución del ingreso surge como el resultado de la contemplación de un observador imparcial. Dicho sujeto (gobernante, legislador, analista, o político) observa una fotografía. Un instante de la sociedad donde hay gente más rica que otra. Donde hay personas que producen muchos de los bienes que necesitan y otros que no llegan a un mínimo de subsistencia. El asombro ante tal situación incentiva promover políticas correctivas. Tales medidas, en su base conceptual, consisten en instrumentar mecanismos de transferencias involuntarias desde aquellos que más tienen hacia aquellos que tienen menos. Así surgen los subsidios o transferencias directas. La idea básica es cobrar un impuesto a los que más tienen para distribuirlo entre los que menos tienen. Esta noción responde a lo que los teóricos de la política fiscal denominan “función de redistribución de ingresos” por parte del Estado, es decir para quienes promueven estas políticas erróneas la riqueza ya está dada y por lo tanto lo único que hay que hacer es repartirla. Estos subsidios que otorga el gobierno, pueden canalizarse a través de la oferta o la demanda. En el primer caso, la subvención permite cubrir parte de los costos de producción, y por lo tanto, la gente puede adquirir un bien o servicio por un valor inferior al precio de mercado. En el caso de los subsidios a la demanda, se incrementan los ingresos del receptor para que éste financie la adquisición de ese bien al precio de mercado. Los subsidios en nuestro país ya llevan algunas décadas de ser utilizados con el nombre de “inversión social” y como veremos más adelante estos han venido aumentando de forma sistemática cada año, sin embargo no hay una disminución verificable de la pobreza. Al contrario, se han constituido en una forma de perpetuar la miseria y una manera de aumentar la corrupción y los abusos presupuestales al servicio de la burocracia moderna, todo esto bajo la excusa de aumentar la “inversión social”. El problema que pasan por alto quienes promueven este tipo de políticas redistributivas es que esta no genera riqueza, al contrario en el mediano y largo plazo la disminuye. El hecho es que para destinar recursos hacia estas actividades es necesario primero retirarlos de los sectores más prósperos y eficientes de la sociedad, lo que implica una reducción de parte del capital de estas personas, el mismo que no estará disponible para ser reinvertido, ahorrado o consumido, es decir obstaculizando el crecimiento de la producción, que es en última instancia lo único puede mejorar la situación de los ciudadanos. De igual manera en el Ecuador los subsidios o la “inversión social” han sido utilizados además como forma de ganar adeptos políticos a cambio dadivas, pues estas “ayudas sociales” son bien acogidas por los grupos de interés. Ejemplo de esto lo encontramos a diario, como cuando el Presidente Rafael Correa propone legalizar el consumo del gas pero solo para los taxistas, ofrecimientos que coincidentemente se realizan a pocos días de la elección de los miembros de la Asamblea Constituyente en la cual participan los miembros de su movimiento político. En todo caso el tema de los subsidios y el papel que desempeñan en la lucha contra la pobreza es muy controversial. Trataremos de forma imparcial de reconocer los fallos en los que incurren partiendo de este análisis de su origen, sumado además a las características principales, que la teoría en materia fiscal asume deben tener los subsidios eficientes. |
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| Last Updated on Monday, 26 March 2012 19:57 |




