LA ESTRATEGIA DEL CORONEL CARRIÓN PDF Print E-mail
Written by Luis Herrería Bonnet   

Esa verdad se refería a que en un canal de televisión internacional, el pundonoroso oficial señaló que en la fecha con que se inició la “cacería de brujas” nunca vio que el presidente de la República haya sido amenazado ni secuestrado

 

No tengo el honor de conocer personalmente al coronel César Carrión. Ello no es óbice para que sienta respeto y admiración hacia un señor que no solo demostró, en dos instancias, su inocencia por la denuncia de un delito que solo ocurrió en las mentes calenturientas de quienes han convertido el escándalo y la farsa en signos emblemáticos de sus acciones cotidianas, sino que también ha demostrado gran capacidad mental para analizar las consecuencias nefastas que le podrían devenir luego de su extraño reingreso a las filas policiales.


El coronel fue acusado por los estúpidos, vergonzosos y sangrientos acontecimientos del 30 de Septiembre del 2.010, fecha de vergüenza y de sinvergüenzas. Del cargo de Director del Hospital de la Policía en Quito, lo trasladaron a la cárcel, sometido a un infamante proceso judicial que trastornó la vida de su familia, de quienes recibió ejemplar solidaridad


por los atropellos contra un hombre de bien. Y todos los vejámenes por “atreverse” a decir una verdad irrefutable que no convenía a los planes desarticulados y siniestros de quienes inventaron un magnicidio. Esa verdad se refería a que en un canal de televisión internacional, el pundonoroso oficial señaló que en la fecha con que se inició la “cacería de brujas” nunca vio que el presidente de la República haya sido amenazado ni secuestrado. Esa verdad puso al descubierto el fangal maloliente en que se asentaba la mentira de los “otros”, expertos en todo género de ruindades


Fue tan incontrastable la inocencia del coronel Carrión, que inclusive una justicia pretendida o realmente manoseada, no tuvo más remedio que zafarlo de un cautiverio de 7 meses, luego de lo cual, sin embargo, fue dado de baja por la cúpula policial. Ello demostró que la venganza estaba latente en contra del atrevido que tuvo la osadía de mantener la verdad, en sentido inverso al imaginario de los palaciegos mudos.


Pero algo se comenzó a urdir, ya que de repente decidieron reintegrarlo al servicio activo en la institución a la que sirvió con eficiencia durante gran parte de su vida. Aquí es donde se manifiesta la inteligencia del coronel Carrión, por cuanto aceptó el reingreso que justificaba su nombre limpio de cualquier mácula, pero en previsión de que se preparara alguna otra perversidad en su contra, decide comparecer ante un organismo internacional en procura de la justicia que durante tanto tiempo le negaron en el Ecuador.


¡Bravo, coronel Carrión! Obró con talento, valentía y perspicacia. Nadie que tenga una pizca de neuronas y dignidad podría confiar en la felonía de los déspotas, que nunca olvidan a quienes no inclinan la cerviz ante demenciales maniqueísmos.

 

 

 
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